Sobre máquinas que funcionan con seres vivos (2)

En el invernadero localizado en el estuario de un río se encuentra una gran alberca rodeada de enormes plantas cuyas hojas son tan grandes como una persona. En un rincón, una docena de pantallas de alta definición despliegan cálculos en tiempo real, cuyas variables se obtienen del líquido verde azuloso que es bombeado al interior. De ahí también surgen tuberías que alimentan la tierra; disueltos entre aquella mezcla de materia orgánica y líquido viscoso, se encuentran disueltos miles de millones de nanorobots. Esta es un máquina autorreproductora viviente. Cuando se termine de gestar será inmensa, tendrá casi treinta metros de altura y podrá navegar por el océano mediante motores impulsados por vapor al quemar grandes bloques de azúcar que ella misma produce y consume en sus calderas. La alimentación eléctrica de sus sistemas de cálculo y orientación la obtendrá gracias a sus hojas, baterías solares por excelencia. Esta nave tendrá puertos especiales en las costas y en la cercanía de los principales ríos del mundo, donde se podrá configurar como una fábrica para trabajar con la materia prima extraída del ambiente, sintetizándolos con la ayuda de su organismo.

El matemático Edward F. Moore (1925-2003), pionero de la inteligencia artificial, sugirió la creación de una máquina autorreproductora viviente en un artículo para la revista Scientific American de 1956. “El aire proveerá de nitrógeno, oxígeno y argón; el agua de mar proveerá del hidrógeno, cloro, sodio, magnesio, azufre…la playa el silicio y posiblemente hierro y aluminio…de estos elementos la máquina podrá construir alambre, engranes, tornillos, tuberías, relevadores, tanques y otras refacciones, para después ensamblarlas y crear una máquina similar a sí misma, la que a su vez hará otras copias exactas”. Moore estimaba que este concepto, basado a su vez en la teoría de la autorreplicación lógica de máquinas de John Von Neumann (1903-1957) -donde se crearían ‘autómatas celulares’, robots inteligentes con la capacidad de construir máquinas iguales sus predecesoras, multiplicándose hasta el infinito¬- tendrían que variar en su modelo y objetivos de acuerdo a las características variables del entorno, ya fuera un desierto o una selva. Entre sus funciones estaría la producción de bienes de consumo, como alimentos o artefactos de uso doméstico, o especializarse en productos naturales procesados a gran escala; por ejemplo, producirían azúcar, la refinarían y obtendrían a alcohol.

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