El Mesías mecánico

En las últimas décadas de su vida, John Murray Spear (1804-1887), un convencido abolicionista y ministro de la Iglesia Universalista, se convirtió al espiritualismo. Tras recibir un mensaje del más allá de los padres fundadores de Estados Unidos, decidió construir una máquina que fuera el recipiente de Dios. Las instrucciones las recibió durante el transcurso de varios meses, las cuales fueron atendidas por los numerosos seguidores de Murray. El aparato fue puesto en marcha finalmente en octubre de 1857 en lo alto de una colina en la localidad de Lynn, Massachusetts.

“Desde el centro de la mesa se ​​levantan dos columnas metálicas conectadas en la parte superior por una barra de acero giratoria. El eje sostiene un brazo de acero transversal de cuyas extremidades cuelgan dos grandes esferas de acero con imanes en su interior. Debajo de las esferas aparece… un accesorio muy curioso, una especie de plataforma ovalada, formada por una peculiar combinación de imanes y metales. Justo encima de esta se encuentran suspendidas una serie de planchas de zinc y cobre, distribuidas alternativamente, los que se dice corresponden al cerebro como si fuese un depósito eléctrico. Estos cuentan con conductores metálicos muy elevados, o atractores, que llegan a un nivel muy elevado en la atmósfera, de donde obtiene su energía directamente de esta. En combinación con estas piezas principales, se ajustaron diversas barras metálicas, placas, alambres, imanes, sustancias aislantes, compuestos químicos peculiares, etc … En ciertos puntos alrededor de estas estructuras, y conectados con el centro, se suspendieron pequeñas bolas de acero con imanes. También se añadió una conexión metálica con la tierra, tanto positiva como negativa, que corresponde a las dos extremidades inferiores, derecha e izquierda, del cuerpo “.

El aparato electromecánico contaba además con una especie de cabina individual, en el que el propio Murray y algunos cuantos elegidos entraron por turnos para recibir mensajes directos de Dios. Pronto se anunció que una mujer, una Nueva María, quedaría embarazada de este armatoste para dar a luz al Nuevo Mesías.

Eventualmente Murray reconocería que esto no había funcionado como esperaba, así que la máquina de Dios fue desmantelada y llevada a la localidad de Randolph, donde según se cuenta, a la manera de la criatura de Frankestein, los habitantes lo destruyeron.

Quizá esta idea de la unión entre carne y piezas electromecánicas, es una suerte de auténtico ciborgismo primigenio. La concepción artificial que pretendía Murray, de alguna manera tiene eco en la película Demon Seed (1977) –donde un robot embaraza a la esposa de un científico.

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