La música es un radar

Hubo un periodo durante la década de 1950 y 1960 en que la reducción de los componentes electrónicos permitieron que la experimentación musical tomara nuevos rumbos gracias al desarrollo de los más diversos instrumentos. Uno de los más peculiares fue el sintetizador Oram, aparato pionero de la música electrónica moderna, concebido por la ingeniera y música inglesa Daphne Oram (1925-2003), primera directora del legendario Taller Radiofónico de la BBC, construido en colaboración con el ingeniero Graham Wrench.

En vida, Oram tuvo reconocimiento entre el círculo de académicos y músicos profesionales, aunque para el gran público pasó desapercibida, y nunca se supo del destino de su mítico aparato. Fue en 2009 cuando el director de la Colección Daphne Oram, de la Universidad de Londres-Goldsmiths, supo de un coleccionista que tenía en su poder aquel artefacto, abandonado en una granja de la región de Bretaña, en Francia. Lo encontró cubierto de telarañas y excremento de gallina; uno de los hallazgos arqueotecnológicos más fascinantes de los últimos años.

El extraordinario aparato funcionaba en base a un recurso audiovisual con optoelectrónica primitiva: era capaz de reproducir música a partir de la lectura de rollos de película (secuencias de 10 cuadros de cinta de 35 mm) que podían marcarse con plumón. Así, los contrastes de luz y sombra generaban diversas escalas de sonidos, sistema que lo convierte también en uno de los primeros aparatos digitales. Para construirlo Wrench aprovechó su experiencia como técnico de radar en la Real Fuerza Aérea, pues ahí se empleaba un sistema denominado ‘video mapper’, en el que fotografías de la superficie terrestre podían ser superpuestas a las imágenes de radar.

El aparato de Oram fue llevado a Inglaterra; aunque el modelo es casi imposible de reparar, se tiene en proyecto construir una réplica exacta. Oram solía citar su pasaje favorito de la obra utópica Nueva Atlántida (1626), de Francis Bacon, que a su parecer reflejaba muy bien el futuro de la música.

“Tenemos también laboratorios de acústica, en los que practicamos y hacemos demostraciones con todos los sonidos y cómo se producen. Tenemos armonías que ustedes no tienen, de cuartas e intervalos menores. Diversos instrumentos musicales, que ustedes desconocen, algunos mucho más dulces que los que puedan ustedes poseer, junto con campanas y timbres delicados y armoniosos. Los sonidos bajos los convertimos en altos y profundos, del mismo modo, a los altos los hacemos bajos y agudos; a sonidos que originalmente son continuos los convertimos en susurrantes y gorjeantes. Representamos e imitamos todas las letras y sonidos articulados, y los gritos y notas de pájaros y bestias…”

Descarga el libro An Individual Note of Music, Sound and Electronics, 1972 de Daphne Oram en UbuWeb vía @murmuju


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