Sobre el ataque de animalillos invisibles (2)

Jerry Fabin tenía comezón por todo el cuerpo, y estaba seguro que lo ocasionaban unos pulgones o áfidos. “Pero estos no muerden” le recordaban sus amigos cada vez que insistía en el tema. Sin embargo, la piel del joven estaba llena de grietas y cicatrices sangrantes que demostraban su afección, con docenas de pequeños agujeros que se había hecho con agujas para intentar sacarse aquellos bichos que anidaban bajo su piel. Había intentado todo para detenerlos, incluyendo la fumigación de su casa, pero el problema persistía. Su desesperación llegó a tal punto que pasaba horas bajo la regadera para darse baños de agua caliente y con ello eliminarlos. Como sospechaba que su perro tenía también los mismos bichos lo metía al baño con él. “¿Y qué haces todo el día en la ducha con el perro?” le preguntaban. Convencido que los tenía en el interior de su organismo, incluso hasta en los pulmones, también se rociaba diariamente con insecticida de la cabeza a los pies.

Esta es la angustiosa introducción de la novela Una mirada a la oscuridad (A Scanner Darkly, 1977) de Philip K. Dick (1928-1982). Por la descripción que hace de su personaje, es muy probable que el autor estuviera al tanto del síndrome de Ekbom.

En entrevista por correo electrónico, la doctora Nancy C. Hinkle ha compartido algunas de sus experiencias al lidiar con personas que padecen estas alucinaciones:

“Uno de los casos más bizarros que me he encontrado fue un médico que estaba convencido que tenía un cienpiés que habitaba en su garganta; en cuanto se metía comida a la boca el cienpiés se apresuraba a consumir la comida antes que él pudiera tragarla. Podía sentirlo, pero nadie de los que la examinaban era capaz de verlo.”

Pero Hinkle no es psicóloga, es entomóloga. Dadas las circunstancias, a ella es quien acuden los afectados del síndrome de Ekbom, pues deducen que sólo un experto en bichos podría solucionar su problema. Tras 25 años de investigación se ha convertido en una autoridad sobre el tema, aunque confiesa que no existe aún una explicación para este fenómeno.

“Cuando daba clases en la Universidad de California recibía varias llamadas de personas con estos síntomas, en promedio dos o tres al mes. Pero durante los últimos tres años aquí en la Universidad de Georgia el número se ha incrementado y hasta ahora nos enfrentamos a tres o cuatro afectados a la semana”.

El problema no es nuevo. En 1896 el doctor francés Perrin publicó el estudio El problema nervioso del miedo a los parásitos, y en 1923 el también francés P. Giacardy publicó Caso de acarofobia familiar en el que describía como los miembros de una familia se decían infectados por ácaros. Aunque ya en 1894 George Thibierge había utilizad el término ‘acarofobia’ (Les Acarophobes) este tuvo que cambiar para definir la condición, dado que en realidad los pacientes no sentían tener ácaros propiamente dicho, sino ‘bichos’ o simplemente ‘insectos’ –los ácaros pertenecen a la familia de los arácnidos-. Se cree que esto es un síntoma del estrés, depresión o ansiedad, y no existe realmente un estudio amplio sobre la incidencia de este mal. Hinkle confirma que “basada en cifras publicadas, al parecer el Síndrome de Ekbom es más prevalente en Europa y Estados Unidos, aunque se ha detectado también en otras partes del mundo”.  Al creer que los bichos se adquieren de su propio ambiente, suelen fumigar al extremo sus casas, utilizando a menudo métodos extravagantes a manera de ritual personal diario para limpiarse de estos animales –cómo Jerry Fabin-. Por supuesto que tras consultar a varios médicos, finalmente acuden con entomólogos.

Hinkle concluye: “El estrés psicológico producido por un evento traumático podría ser la causa. El por qué algunos individuos responden desarrollando una invasión de ‘bichos invisibles’ es desconocido. La mente humana es una cosa sorprendente, y esta condición nos muestra cuánto queda por descubrir acerca de su funcionamiento.”

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Un comentario en “Sobre el ataque de animalillos invisibles (2)

  1. Tengo una tia de 85 años con estos sintomas actualmente, comenzo nuevamente hace unos tres meses, ya en los anos 90 había tenido un episodio igual logrando convencer a su padre q el sintiera lo mismo, luego se mudaron de ciudad y no se quejaron mas de esta situación, creo no hicieron nunguna consulta medica.
    Actualmente su hija , con quien vive, esta de viaje por un mes y estimo q este puede ser el motivo q hice reaparecer este síndrome.
    Recién estoy tomando conocimiento de esta enfermedad, habrá en buenos aires algún hospital con especialistas para consultar este tema. Desde ya gracias

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