La historia es un invento

A veces me encuentro con gente que cuenta episodios de mi vida que creía olvidados, o cosas que de plano no recordaba haber hecho. Conforme pasa el tiempo muchos de los recuerdos personales se distorsionan en la mente, añadiéndole o quitándole detalles para embellecerlos o hacerlos más accesibles.

El matemático ruso Anatoly Fomenko (nac. 1945) pensó en grande, y cree que es hora de corregir la historia y decir la verdad al respecto. Para él, la cronografía oficial del mundo no es otra cosa que un invento de un grupo de poder del Renacimiento; una conspiración para hacernos creer un cúmulo de mentiras meticulosamente estructuradas, que se hacen pasar como la versión oficial de la historia. Sus métodos de cálculo estadístico le hacen afirmar que las fechas históricas que conocemos no coinciden con la cronología astronómica terrestre. Los episodios que narra, calificados como pseudohistoria, le han llevado a afirmar que la Biblia es una suerte de novela histórica que idealiza la vida del antiguo imperio Otomano, donde el Rey Salomón fue en realidad fue el emperador Sulaimán el Magnífico (1494-1566), y la figura de Jesucristo está basada en un oscuro emperador bizantino llamado Androcinus Komnemos, quien fue crucificado el año 1185; las Cruzadas fueron en realidad una guerra para vengar su muerte, episodio en el que ocurrió una gran batalla que hoy conocemos como ‘la guerra de Troya’. El Imperio Egipcio, Romano y la cultura griega fueron en realidad sociedades que surgieron durante la Edad Media, y el imperio chino un invento de los Jesuitas. Pero Fomenko no es sólo uno de esos confabuladores ordinarios; doctor en física y matemáticas, autor alrededor de 180 ensayos en geometría, topología y estadística, miembro numerario de la Academia Rusa de Ciencias, su obra, Historia: ¿Ficción o ciencia?, es un compendio enciclopédico reunido en cuatro volúmenes que se han vendido bastante bien en su país, donde reivindica el poder de los antiguos imperios bárbaros de Europa, cuyos alcances fueron eclipsados por una comunidad de traductores y matemáticos al servicio de señores feudales.

Lo cierto es que los métodos utilizados por Fomenko para justificar su revisionismo no han podido ser comprobados, y este niega toda evidencia arqueológica o paleográfica, pues dice son piezas prefabricadas para decorar museos y forman parte de la misma conspiración. Sus ideas cuentan con miles de seguidores en el mundo, y el rumor es que entre ellos hay figuras de la talla del ex campeón de ajedrez Garry Kasparov.

La ilustración adjunta es una línea de tiempo donde se justifica su nueva cronología. Aquí, la introducción a su obra:

El libro introduce al lector en el muy importante problema de la validación de la cronología de la Antigüedad. ¿Nos imaginamos correctamente hoy el edificio de la historia antigua y medieval? Creada en los siglos XVI-XVII d. N. E. por J. Scaliger y D. Pétau, la versión aceptada en la actualidad de la cronología y la historia, por lo visto, contiene graves errores. Esto lo comprendían y en el transcurso de largo tiempo lo discutieron muchos científicos eminentes, entre ellos Isaac Newton, Jean Hardouin, Edwin Johnson y Nikolay Alexándrovich Morózov. Pero la construcción de una nueva concepción de la historia no contradictoria resultó una tarea muy compleja.

Desde el año 1973 a la investigación de este problema se dedica un grupo de matemáticos de la Universidad Estatal de Moscú «M.V. Lomonósov». A.T. Fomenko y sus colegas crearon nuevos métodos matemático-estadísticos para hallar duplicados (repeticiones) contenidas en crónicas. Se elaboraron nuevos métodos de datación de sucesos. Se descubrieron errores en la cronología hoy aceptada. Se expone la «historia de la historia»: por quién, cuando y cómo fue creada la versión que hoy se acepta de la «Antigüedad». ¿Cómo la matemática ayuda a calcular las fechas de los sucesos antiguos? ¿Por qué las descripciones del cielo estelar escritas en las conocidas profecías de la Biblia apuntan en realidad a la Edad Media? Se presenta uno de los resultados fundamentales de la Nueva Cronología: el «mapa cronológico global», que permitió descubrir desplazamientos sorprendentes en la cronología, con ayuda de los cuales la historia medieval de los siglos X-XVII fue «alargada» artificialmente por los cronólogos del siglo XVII. El análisis muestra que la «Antigüedad» y el Medioevo son dos rostros de unos mismos sucesos ocurridos no antes del siglo X d.N. E.

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