Se buscan memorias falsas

Las falsas memorias son bastante comunes. Los recuerdos actúan como una suerte de escultura en barro que nunca seca; cada vez que los convocamos, estos reciben nuevos detalles que se van acumulando, de manera que de tanto usarse terminamos con versiones muy diferentes de los originales. Estos recuerdos distorsionados o inventados nos llevan a estar seguros de experiencias que nunca tuvimos, emociones que jamás manifestamos, escenas o diálogos de películas o novelas que no corresponden.

Esta plasticidad de la memoria sirve como plataforma para el proyecto del artista británico H. P. Hopwood, quien  se ha dado a la tarea de seleccionar entre los testimonios que dejan los visitantes de su página de Internet, The False Memory Archive, y realizar videos o fotografías inspirados en estos casos. Aquí algunos ejemplos:

“Cuando era niño, mi padre y su mejor amigo fueron a pescar a una zona remota de Nueva Zelanda. Se perdieron y de alguna manera se estrellaron contra un árbol. La historia era recordada a menudo y se contaba en las reuniones de familiares y amigos. Siempre pensé que recordaba el accidente con claridad, cómo fue que estaba en el coche en ese momento, con mi cinturón de seguridad en el asiento de atrás, a un lado de mi amigo Nick, que era hijo de los amigos de mi padre. Fue una experiencia aterradora, pero estimulante para un niño. Pero, cuando ya era un adulto joven, me dijeron que nunca estuve allí”.

“Creía que cuando era niño mi madre me había dejado por dos años mientras ella buscaba trabajo. Cuando tenía veintitantos me enteré que sólo se había ido dos semanas”.

“Por mi doble ciudadanía irlandesa y australiana, pensé que había aplicado los trámites y recibido mi pasaporte irlandés años atrás. Mis padres y yo estábamos convencidos que lo había solicitado nuevamente cuando al momento de intentar matricularme para estudiar en Reino Unido no lo había encontrado en ningún lugar de la casa. Entonces, cuando visité el consulado irlandés para enterarme del trámite de solicitud, no encontraron registros míos en el pasado. Los tres nos lo habíamos imaginado todo.”

“Según mi mamá, yo odiaba ver a mi padre los fines de semana. Según yo, los fines de semana eran la mejor cosa que me podía pasar en la vida; tenía un lugar donde me dejaban en paz, y me trataban bien. No estoy seguro de quién es la falsa memoria, aunque me gusta pensar que es de ella.”

En palabras de Hopwood, “si aceptamos que la memoria autobiográfica es un ‘acto creativo’, y que la ficción juega un papel importante en la comprensión de la formación de una verdad subjetiva, entonces ¿cómo podemos tratar de identificar de manera objetiva y desafiar a los delirios patológicos, la desinformación y mitos dañinos?”

Al respecto, pienso que entre los temas que explora la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do androids dream of electric sheep?, 1968), conocida también por su conocida adaptación cinematográfica, Bladerunner (1982), el tema de la identidad humana toca un punto sensible, al plantear si una de nuestras cualidades inherentes es la capacidad de almacenar recuerdos –aunque estos puedan ser falsos- . En la adaptación cinematográfica, los replicantes, al darse cuenta de la costumbre que tenemos de guardar fotografías como una manera de extender nuestra memoria, atesoran las de otras personas para suplir su falta de recuerdos, falsas memorias que le dan sentido a su existencia (la imagen del encabezado pertenece a Leon, el replicante).

Esto también me recuerda que hace unos años en Reino Unido, donde una de cada cinco personas mayores de 85 años desarrollan demencia –btw, dos terceras partes son mujeres-, surgió un proyecto desarrollado por la Universidad de St. Andrews, que pretendía estimular la memoria a largo plazo de pacientes con demencia senil empleando fotografías y videos familiares. La doctora Arlene Astell, de la escuela de psicología de aquella institución, encabezó dos programas interactivos diseñados para facilitar la comunicación entre el paciente y sus cuidadores. El primero llamado CIRCA, acrónimo del inglés Computer Interactive Reminiscence and Conversation Aid, pero que también juega con la palabra latina circa, ‘alrededor de’, empleada para redondear fechas desconocidas, es un software que recolecta y reproduce una selección de música, programas de radio, imágenes y videos de acuerdo con las necesidades del paciente para que este pueda compartir ciertos momentos con su familia o enfermeros. El otro sistema Living in the moment (‘vivir en el momento’), permite realizar una serie de juegos y actividades que desarrollan la creatividad y habilidades del paciente.

De hecho, y siguiendo la misma línea que Blade Runner, la compañía Microsoft había desarrollado la cámara fotográfica SenseCam, diseñada para el tratamiento de pacientes con la enfermedad de Alzheimer, padecimiento que lesiona la memoria de manera progresiva. Este dispositivo se colgaría al cuello del usuario y capturaría imágenes cada 30 segundos a través de sus pequeñas lentes. Las fotografías podrían revisarse diariamente, para que de esta manera el paciente fuera capaz de recrear los eventos que ha protagonizado. La idea detrás de esta propuesta, es que quizá sea posible que las imágenes estáticas otorguen un recuerdo más significativo que un video en tiempo real.

PD

Las obras de Hopwood estarán en exhibición en varias ciudades de Reino Unido a partir de hoy, hasta enero de 2014.

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