Convergencias (2)

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‘La desconocida del Sena’ (izq.) Laura Palmer (Sheryl Lee), en Twin Peaks (der.)

Mujeres sacadas de un río. A la izquierda, ‘la desconocida del Sena’ (L’inconnue de la Seine), cuya máscara mortuoria en yeso se convirtió en un accesorio decorativo en miles de hogares franceses y alemanes de fines del siglo XIX y principios del XX. El cuerpo de la mujer anónima fue descubierto en dicho río –se especula fue por suicidio– alrededor de la década de 1890, y estuvo en la morgue parisina a la espera de ser identificada; un médico, fascinado por su rostro, hizo un molde de yeso que eventualmente se popularizó, e incluso llegó a ser considerado como un modelo de belleza. A la derecha, un siglo después, Laura Palmer, encarnada por la actriz Sheryl Lee; el descubrimiento de su cuerpo a orillas de un río es el eje de la serie de televisión Twin Peaks (1990-1991), de David Lynch; referente obligado de la cultura pop estadounidense –y quiero pensar que del género weird en general.

Sobre la primera, llamada también ‘la Mona Lisa del Sena’ en virtud de su enigmática sonrisa postmortem, inspiró varias obras de arte. El inglés Richard Le Galliene escribiría una novela en 1900 –donde un poeta se enamora de aquel rostro y se convierte en asesino–, y Rilke, quien trabajaba como secretario particular de Auguste Rodin, vio por primera vez aquella pieza en una tienda en 1905. Años después escribiría el poema “Lavado de cadáver”…

…Le lavaron
el cuello, y como nada sabían de su suerte,
entre sí se mintieron, una a otra,
lavando sin cesar. Tuvo que toser una,
y puso mientras tanto en su rostro pesado
la esponja de vinagre. E hizo una pausa, entonces,
también la otra. De los duros cepillos
chasqueaban las gotas; mientras, su horrible mano
en espasmo quería demostrar a la casa
entera que ya no tenía sed…

El rostro de ‘La desconocida del Sena’ estaría presente en el estudio de gente como Man Ray o Vladimir Nabokov. Eventualmente, como vuelta del destino, en la década de 1960 el empresario juguetero noruego Asmund Laerdal, al recordar aquella efigie que colgaba en casa de sus padres, lo utilizaría a su vez como el molde para el rostro del ‘Resuci Anne’, el maniquí donde a la fecha se capacita al personal de primeros auxilios en reanimación cardipulmonar y respiración boca a boca, por lo que también se le ha llamado ‘la boca más besada del mundo’.

Cuando fallece Laura Palmer se descubre la doble vida que llevaba hasta entonces; muchos sólo tenían la imagen de la chica popular de su high school, por lo que su vida real era un auténtico enigma –tal como la chica francesa–. El río podría ser en todo caso, para las dos mujeres a las que nos referimos, una suerte de ritual para lavar su pasado, y alcanzar la resurrección dentro del imaginario colectivo.

Una entrada en Wikipedia sobre la desconocida del Sena. En el mismo tema, el artículo Ophelia of The Seine (The Guardian). Otra entrada, más reciente, de la BBC.

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